Extremeño y Murciano

Friday, January 27, 2006


EL DIALECTO MURCIANO Y SUS VARIEDADES
Se entienden por dialectos las variedades que una lengua presenta según las distintas regionesen que se habla.En España, los principales dialectos de la lengua española son el andaluz, el extremeño,el murciano y el canario. Pero las diferencias con respecto a la lengua general son mayormentede pronunciación, y escasas las que atañen al vocabulario, a la morfología y a la estructurasintáctica.Por eso, para algunos, más que de dialectos, se trata de modalidades de habla del idiomaespañol. Este no se habla de modo idéntico en todas las regiones y comarcas, ni se habla igualen el campo que en la ciudad, ni tampoco en las capitales hablan de manera igual los distintosgrupos sociales. Pero, este fenómeno es normal en todos los idiomas, y no afecta en modo algunoa la unidad de la lengua.La unidad de un idioma se patentiza en el habla de las personas cultas. En este nivel,es evidente la uniformidad del español en todo el país. Los españoles cultos (sean castellanos,gallegos, vascos, catalanes, andaluces o murcianos) hablan una misma lengua española —elespañol común o general—, exenta de particularidades de cada región.Es este español común o normalizado el que ordinariamente se entiende por lenguaespañola, y es el que usan los libros y los medios de comunicación (prensa, radio y televisión).Las modalidades de la lengua española hablada en cada una de las naciones y regionesdonde es oficial, sólo tienen importancia en los niveles popular y coloquial, no así en el culto.I. ¿QUÉ SE HABLA EN LA REGIÓN DE MURCIA?Respuesta lingüística — El murciano¿Qué no se habla? — El panocho
El Padre nuestro en panocho
Paere noestro, qu'estas en el cielo, santificao sea tu nome, allegue a nusotros tu raino, hagase tu volunto asina en la tierra como en el cielo, el pan e ca día, danusle hogano y descurpa noestros fartamientos e la mesma moa que nusotros predonamos a los que nus fartan. Non nus ejes caer en la tentacion y llibranos der mal. Amen.
II. ¿DÓNDE SE HABLA EL MURCIANO?Respuesta geográfica — Región MurcianaÁrea de expansión — Reino de MurciaDivisión geográfica subzonalUna vez perfilado el objeto de nuestra disertación, que es el dialecto murciano, hemos deenmarcarlo en las coordenadas de espacio y tiempo, en la geografía y en la historia.El ámbito de propagación del lenguaje murciano rebasa el actual perímetro de la RegiónMurciana. Lo cual es lógico, si se repara en que no es ninguna instancia superior la quedetermina la evolución, fijación y difusión de las lenguas y dialectos, sino que son los hablanteslos que marcan y acotan sus fronteras lingüísticas. Estas son flexibles y permeables, sujetas amigraciones e influencias de adstratos, sin que tengan que coincidir necesariamente con mapasadministrativos o histórico-políticos, cuyo trazado cartográfico responde a factoresmetalingüísticos.Así, en 1833, Javier de Burgos, al diseñar la nueva división territorial de España, delineóa su antojo las demarcaciones de las nuevas provincias, desdeñando geografía e historia. Desdeentonces, han quedado cercenadas zonas que formaban parte del territorio murciano. Esos límitesarbitrarios, después de siglo y medio de vigencia, han echado ya raíces, creando una concienciaprovincial en las modernas provincias colindantes con la de Murcia, si bien en el habla perdurany se mantienen perennes las características que las identifican como unidad lingüística con laregión de donde fueron desmembradas.Comparemos los amplios límites del antiguo Reino de Murcia con el ridículo terreno quele han dejado a la Región de Murcia. Al describir el ámbito de ese histórico Reino de Murcia,se constata que, desde el siglo XIII hasta el XIX, se expandía casi por el mismo territorio delobispado de Cartagena.Hoy día, se habla el murciano no sólo en el ámbito de la Región Murciana, sino tambiénen zonas limítrofes, pertenecientes a Alicante, Albacete, Jaén, Granada y Almería. El caso másllamativo es el del sector oriental andaluz, al que los lingüistas denominan la Andalucíamurciana, por ser, en el plano lingüístico, una prolongación indiscutible del habla murciana,resultado de múltiples factores.II.1. División subzonal del murcianoJ. García Soriano (1932: XIV) divide el mapa lingüístico murciano en seis sectores: 1º NE(partidos de Yecla (Jumilla), Villena, Almansa, Casas Ibáñez, Jarafuel y Enguera); 2º SE(enclaves de Elda, Monforte y Aspe, y partidos de Orihuela y Dolores o vega baja del Segura);3º Sur (partido de Cartagena, con el litoral de Mazarrón); 4º SO (partidos de Lorca, Totana,Vélez-Rubio y Huércal-Overa); 5º NO (partidos de Chinchilla, Albacete, Hellín, Yeste yCaravaca); y 6º Centro (vega alta y media del Segura, la Huerta de Murcia, con los partidos deMurcia, Mula y Cieza).Esta partición sectorial del habla murciana adolece de varios fallos. Respecto a ladivisoria meridional o frontera andaluza, omite sendas franjas de Granada y de Jaén e inclusootra zona de Almería, las tres indiscutiblemente de habla murciana. Al bosquejar el autor loscontornos geográficos del dialecto murciano, incurre en una clara contradicción, pues en la pág.anterior él mismo afirma:Por el O. se extiende hasta las provincias de Granada y Almería. En esta frontera occidental tiene cruces ymutuas influencias con el dialecto andaluz. Los distritos de Huéscar, Vélez-Rubio y Huércal-Overapresentan bien patente su murcianismo.Y sin embargo, en la página siguiente no menciona para nada el territorio de Granada,ni menos aún el de Jaén que demuestra desconocer por completo (distrito de Santiago de laEspada y Segura de la Sierra, que pertenecieron al reino de Murcia y diócesis de Cartagena).Pero no es sólo eso, sino que también olvida el partido judicial de Vera, el másmurcianizado por su vecindad con Lorca, como lo certifican los mapas del ALEA. Sirva deejemplo el mapa de parella (F. Gómez Ortín 1995: 1312), donde se aprecia el área léxicahomogénea que se adentra hasta Gor, localidad entre Guadix y Baza. Es sabido que no todos losvocablos tienen necesariamente la misma difusión con isoglosas paralelas, mayormentetratándose de zonas de transición con sucesivas oleadas repobladoras, donde es imposible rastrearla pureza lineal de los vocablos, dado que las migraciones se imbrican y entrecruzan sin cesar.Pese a todo, la afinidad lingüística es innegable, según puede constatarse si se cotejanpacientemente los mapas del ALEA con los del ALEANR, interponiendo a la vez entre ellos losvocabularios murciano.Girando ahora de dirección, enfilamos hacia el nordeste, a la frontera del valenciano.La línea divisoria aparece muy sinuosa, pues son varios los enclaves castellano-murcianos quese perpetúan dentro del territorio dialectal valenciano, como Villena, Elda y otros, destacando elcaso de Orihuela junto con los pueblos de la vega baja del Segura, fundados por el cardenalBelluga, obispo de Cartagena.Pero los límites entre el valenciano y el murciano siguen siendo en extremo movedizosy vacilantes. Saltamos ahora a la frontera noroccidental del murciano, donde su colindante es elmanchego. Igualmente se observa aquí vaguedad e imprecisión de límites, al no poderse todavíaconsultar el Atlas lingüístico de Castilla-La Mancha. Los trabajos dialectológicos existentes hastala fecha sobre varias comarcas de Albacete admiten unánimes la influencia murciana en el hablade aquellas tierras, siquiera sea en menor grado.La mezcolanza de gentes de múltiples procedencias hubo de originar un lenguajesingularmente híbrido o dialecto de transición, con una fuerte base castellana, donde lasaportaciones de los distintos inmigrantes terminarían por neutralizarse y fundirse hasta fraguaren nuestra habla murciana. Téngase en cuenta, además, la mutua influencia típica de la situaciónsecular de adstrato que mantuvieron las lenguas castellana y catalano-valenciana, implantada launa en el reino de Murcia, y la otra en el colindante reino de Valencia. Ni es de creer que elcastellano casi se desvaneciera por la presión del catalán, pues el castellano logró pervivir bajola ocupación catalana medieval.III. ¿POR QUÉ SE HABLA EL MURCIANO?Respuesta histórica — ReconquistaCastilla — Aragón-Cataluña — MudéjaresPersonalidad histórica de MurciaEl reino moro taifa de Murcia fue incorporado al de Castilla mediado el siglo XIII, en 1243-44.Pero, en 1260, una sublevación de los mudéjares obligó a Alfonso X, embarazado en guerrasintestinas castellanas, a solicitar auxilio a su suegro Jaime I de Aragón, quien acudió presto asojuzgar a los levantiscos. Su eficaz intervención sería pagada con el establecimiento de muchoscolonos aragoneses y catalanes en tierras de la región.Años después, Murcia fue ocupada, casi en su totalidad, por Jaime II de Aragón (1296),el cual no la restituyó a Castilla hasta 1305. De aquel período, en que obviamente seincrementaría la inmigración aragonesa-catalana, escribió el cronista catalán R. Muntaner lahiperbólica frase de que en la ciudad de Murcia se hablaba “pus bel catalanesch del mon”. Talescircunstancias históricas y la vecindad de Valencia han determinado influjos idiomáticos bienperceptibles. Pese a los monumentales mojones del Reino, aún enhiestos, que separaban los reinosde Aragón y de Castilla en Beniel y el Siscar, las mutuas relaciones entre los habitantes de la vegadel Segura han sido siempre constantes, intensas y cordiales. Por encima de fronteras históricasmovibles, ha prevalecido la comunicación humana, dada la comunión de intereses agrícolas entretodos los que cultivan las tierras regadas por el Segura.El flujo de las migraciones humanas o repoblaciones durante la Reconquista es la claveque lo explica todo. El primitivo impulso norte-sur, con sus altibajos, es permanente hasta laconquista del reino de Granada (1492). Pero hay más. A lo largo del siglo XVI los varioslevantamientos de los mudéjares, aplastados en breve, provocan duras represalias y destierrosmasivos con el consiguiente despoblamiento, vacío que ha de cubrirse con nuevos repobladorestras cada rebelión. Lógicamente, los más próximos, los murcianos, irán a repoblar tierrasgranadinas. Operación que se repetirá, a mayor escala, concluida la guerra de las Alpujarras(1570), y nuevamente al finalizar la expulsión de los moriscos (1613).De este modo, el habla murciana se ha ido configurando sobre la base del castellano,influido por los sustratos árabe, mozárabe, aragonés, catalán y valenciano. Hasta el folclore vienea corroborar la historia. Los tambores de Calanda o Puebla de Híjar son trasplantados aMoratalla y Mula, vía Tobarra o Hellín. Ese es precisamente el camino que siguen muchosvocablos aragoneses, llegados a Murcia a través de la Mancha oriental (Cuenca y Albacete). Porejemplo, el alajú, ese extraño término, doblete del árabe alfajor, y nombre de un dulce típico deCuenca, que también lo es de Moratalla, a donde objeto y nombre habrían sido importados, contoda seguridad, por conquenses.Un capítulo importante en la conformación histórica de Murcia, lo constituyen losenclaves de Órdenes Militares, tan extensos en el antiguo Reino de Murcia. La de Santiago fuela orden militar que mayor protagonismo tuvo en la conquista de Murcia, en la persona de sumaestre Pelayo Pérez Correas, brazo derecho del príncipe y luego rey Alfonso el Sabio; y de ahí,que fuera la más agraciada con encomiendas y posesiones heredadas en Murcia. Nótese que lasede del gobierno de ésta se hallaba en el gran monasterio de Uclés (Cuenca), de dondedimanaban órdenes y decretos, y en cuya tierra es de suponer se reclutaría el mayor contingentede colonos y soldados para sus propios territorios murcianos. También las Órdenes del Temple,Calatrava y San Juan de Jerusalén heredaron tierras en el Reino de Murcia, si bien en menorproporción. Caravaca fue del Temple, pasando luego a Santiago; Calatrava poseyó Abanilla, ySan Juan obtuvo Calasparra y Archena. Santiago fue con mucho la que más propiedades acumuló,pues, aparte de Santiago de la Espada y Segura de la Sierra en Jaén y Yeste, Nerpio y Socovosen Albacete, tuvo tres encomiendas en el territorio hoy murciano, a saber, Caravaca con Cehegíny Bullas, Moratalla, y Aledo con Totana.Es inimaginable el constante trasiego de gentes de todas las latitudes peninsulares y deallende el Pirineo, que vinieron a afincarse en este país fronterizo, sujeto, hasta 1492, a losvaivenes de la fortuna bélica, favorable o adversa. Si a esta avalancha de pobladores añadimosla presencia de los mudéjares y judíos en sus numerosas aljamas, tenemos una Murcia medievalconvertida en abigarrado ensamblaje de razas y culturas.En aquel explosivo y belicoso ambiente hubo de fraguarse el dicho, tenido pordenigrante, que se nos cuelga a los murcianos: “Mata al rey, y vete a Murcia”, como si aquí seviviera sin ley al estilo del oeste americano. Hay quien lo dice para ofender o insultar, porqueignora lo que significa esa frase; y hay murciano que, a su vez, se ofende, porque tampoco conocesu significado. Ningún murciano ha cometido regicidio ni siquiera conato, que se sepa. Antes,por el contrario, es un timbre de gloria saber que ese proverbio se acuñó partiendo de una realidadhistórica: la lucha intermitente en la frontera murciano-granadina era tan dura y arriesgada, queallí podían redimirse penas, incluso las mayores, si se servía al rey en los castillos fronterizos,como el de Jiquena, cuyas impresionantes ruinas aún se yerguen retadoras frente a Vélez Blanco.Recapitulando, el caso de nuestra habla es único entre los dialectos peninsulares. EnMurcia convergen y confluyen ambas lenguas romances, castellano y catalán, produciéndose unacuriosa y honda fusión. Castilla y Aragón se encuentran y entrechocan en Murcia. El potenteavance aragonés se ve frenado por Castilla, que se adelanta y ocupa Murcia. Pero, a la vez,
La personalidad histórica de MurciaEs alucinante enterarse de que algún catedrático universitario sabihondo le niega a Murcia lapersonalidad o identidad regional, y que exista, por consiguiente, una conciencia regional. Y esque podrá haber calado más o menos el sentimiento popular autonómico; pero la realidadhistórica es un hecho verificable e innegable. Un somero repaso a la historia nos permitecomprobar lo que es evidente. Nadie podrá negar que Murcia fue un destacado reino moroindependiente, y que así pasa a integrarse en el Reino de Castilla. Pero no quedó diluida yabsorbida en Castilla, sino que conservará siempre intacta su personalidad, manteniendo suidiosincrasia y su impronta originalísima de ser frontera, cuña, tránsito y crisol entre Aragón yGranada.Los monarcas castellanos, y ya desde los Reyes Católicos, los Austrias y los Borboneshasta el siglo XIX, al expedir documentos reales los encabezan con una prolija retahíla de lostítulos históricos que poseen, entre los cuales siempre mencionan el de rey de Murcia, aunque yamás bien denote división administrativa.Aún más. Si nos remontamos a las primerías de la dominación árabe en España,comprobamos que nuestra región (el sureste, antes de fundarse Murcia) es la única a la que losárabes conceden especial autonomía, que duraría unos sesenta años, llamándola Bilad Todmir‘País de Todmir’; y esto, muchos siglos antes de que sonaran las denominaciones de PaisosCatalans o el País Vasco, que hoy tanto se prodigan.IV. ¿CÓMO SE HABLA EL MURCIANO?L Respuesta fonética — Rasgos meridionalesRespuesta morfosintáctica — Subvariedades comarcalesLas variedades geográficas del español peninsular pueden distribuirse en tres grandes áreas: laoccidental, con predominio del leonés; la central, ocupada por el castellano, y la oriental en laque domina el aragonés.Para describir los rasgos distintivos del español murciano, expondremos lascaracterísticas generales de las hablas meridionales, con las que básicamente coincide elmurciano. Son las siguientes:1ª Yeísmo, o reducción de la ll a y. En regiones apegadas a la ll, los centros urbanospractican el yeísmo. Así, las ciudades de Cartagena, Murcia y Albacete son yeístas,mientras el resto de las dos provincias conserva la distinción entre ll y y. El yeísmo seva propagando en las generaciones nuevas; donde los viejos pronuncian gallina ycebolla, los jóvenes dicen gayina y ceboya. Hay a veces tendencia a articular una y tensacon zumbido rehilante, cercano o igual al de nuestra j antigua.2ª Aspiración de la -s implosiva, extensiva a las consonantes implosivas b, c, d, f, g,p, y z (abdicar, acto, advertir, difteria, digno, apto, biznaga). Ante vocal o pausa, laaspiración desaparece con frecuencia (las olas, más ancha). Ante consonante seacomoda a ella, tomando su punto de articulación (obispo, cáscara), e incluso puedellegarse a la desaparición (Telefora, Getrudis, bácula). El ensordecimiento de la -sproduce el de las consonantes sonoras en contacto (las jallinas, las fotas, los zeos‘dedos’, efaratar, ejarrar, ejraciao). Ante b se mantiene a veces un sonido labiodental(las votas, más vonica). El ensordecimiento radical es muy vulgar y estigmatizado aunen niveles populares. La línea divisoria de la aspiración de la -s implosiva se sitúa ya enel centro de la península, recorriendo tierras de Ávila, Madrid, Guadalajara y Cuenca(P. García Mouton 1994: 28). La vocal que precede a la aspiración suele pronunciarseabierta; y cuando la aspiración desaparece por completo, su función significativa esdesempeñada por la abertura de la vocal, que además se alarga de ordinario.La aspiración de la -s implosiva tiene una capacidad revolucionaria superior a la decualquier otro fenómeno actuante en la diacronía de la lengua desde la época de susorígenes. Sus consecuencias afectan radicalmente al sistema fonológico, que de tenercinco vocales, pasa a ocho o diez en el andaluz y en el murciano, originando nuevasoposiciones de timbre y duración y entre consonantes simples y geminadas (pato, pacto,mimo, mismo, peca, pesca). La -d final se convierte en una aspiración o se pierdetotalmente (cantidá).3ª Neutralización de -l y -r implosivas, documentada ya entre los mozárabes —delsiglo XII. Se da un ablandamiento, relajación o inseguridad en la articulación de r y lfinales, produciéndose asimilaciones y disimilaciones de todo tipo. La tendencia a lanivelación o igualación origina el fenómeno siguiente: la l y r finales se funden en unfonema único mixto, sin predominio de una de las dos consonantes alveolares, y que esmás débil e impreciso en posición final absoluta (sordao, cuelpo, farda, farta, curpa,arquilal, Merchol, Belnabela, Bálbala o Bálbara, arbañil, holma, balbero, Malcos,calpintero, várgame). En posición explosiva prevalece la r; y en final de vocablo, primala l (comel).4ª La relajación de las sonoras interiores es más radical en el mediodía peninsular queen el norte y centro. La -d- se omite ordinariamente entre vocales (vestío, comía, rabúo,agua cerniíca); ante -r desaparece (pare, mare) o se vocaliza (paere, paire), corrientesen Andalucía y Murcia. Más consistentes se muestran la g y la b, aunque abundan enmurciano ejemplos de pérdida (miaja, collo ‘cogollo’, juar, caeza, piujar). Sólo sedetecta la aspiración de la h en Murcia en los vocablos jurgar, jurgonero, jarapa,jámagos y jardales). En el nivel rural se da a veces ll por l inicial (llampo, lletra), conla palatalización normal en catalán, y se conserva en algún caso el grupo inicial deconsonante con l (flamarada), según el uso normal en catalán y aragonés. Deprocedencia aragonesa es la consonante sorda intervocálica de cocote, acachar, y laneutralización de k/g en posición inicial (cangrena, carrucha), Asimismo lo es el sufijodiminutivo -ico, -iquio, que ofrece en Murcia dos peculiaridades: una consiste en quesu acento pasa a la vocal precedente en contracciones (cansáica, temporáica),originadas al caer -d-; la otra peculiaridad murciana es que la k y la yod de -iquio sefunden en una articulación africada sorda postpalatal, que en Tarazona de la ManchaSe ha identificado con la ch prepalatal (zapaticho, puchericho, burricho, Juanicho).Es también digno de notarse el caso rústico de ceceo en la inicial de ciertos vocablos:zajar, zapo, cencillo, cerrucho, zufrir, zurco. Subvariedades comarcalesPara exponer la comarcalización lingüística de las hablas murcianas vamos a seguir en líneasgenerales, con matizaciones, rectificaciones y adiciones, el estudio que de él hizo el catedráticoMuñoz Garrigós (1986), el más atinado hasta la fecha.El ámbito dialectal murciano queda delimitado por los ríos Júcar, Vinalopó yAlmanzora, y comprende toda la cuenca del Segura tomada en sentido lato. Admitamos enprincipio que tanto en las variedades lingüísticas como en las subvariedades comarcales, lasdiferencias léxicas son las que marcan más señaladamente la singularidad lingüística de cada unade ellas. No obstante, cabe también indicar algunos datos que nos proporciona el análisislingüístico.Divide M. Garrigós el dominio del dialecto murciano en siete subzonas, una más queGarcía Soriano. Por nuestra parte, las reducimos a cinco, agregando los enclavescastellanoparlantes alicantinos (Elda, Monforte y Aspe) al grupo NE (Villena y Yecla conAlmansa), y uniendo al grupo NO las demás áreas albaceteñas de habla murciana.1ª En este primera zona se registra una mayor presencia del sustrato catalán y notablecontraste entre la pronunciación de la clase culta y media alta capitalina con el hablarústica del típico huertano. El lenguaje seudoliterario llamado panocho se adscribe a estacomarca murciana, cuya habla trata de caricaturizar. El llamado panocho vendría a serel resultado final de un largo proceso de estigmatización de la lengua hablada llegándosea una situación de ruptura total entre la lengua hablada y escrita, por la acumulaciónexcesiva de vulgarismos, corrientes en todos los dialectos hispanos. Rasgo típico delhabla huertana de Murcia es la pronunciación de la ch muy adelantada, casipostalveolar. El más acabado análisis del habla huertana se debe al catedrático eméritode la Universidad de Murcia, M. Muñoz Cortés (1973). Notable peculiaridad del hablade Orihuela y comarca es el seseo de origen valenciano con s ápico-alveolar, que alcanzahasta Guardamar y se emplea en la clase media e incluso a nivel culto informal.2ª La segunda zona sería el litoral murciano, con un eje principal que iría de Mazarróna La Unión, pasando por la ciudad de Cartagena y sierra minera. El conocido seseo cons predorsal de esta comarca no tiene relación ninguna con el oriolano, pues elcartagenero se ha documentado de origen andaluz, debido a los emigrantes andalucesque vinieron a trabajar en las minas ya desde el siglo XVI. En cuanto a la penetracióny valoración social de este seseo, difieren los dialectólogos. Así García Martínez (1960:71):El seseo es general e igualatorio entre viejos y jóvenes, e intenso. Tanto que se transparenta en el hablafamiliar de las personas cultas.García Cotorruelo (1959: 59-61), a su vez:Sesea todo el elemento trabajador: pescadores, mineros, campesinos y obreros; con tendencia a eliminarlopersonas que lo han oído desde la infancia a sus familiares. No se da entre las clases superiores. En la ciudadel seseo se halla estratificado en las clases más bajas, y pierde terreno ante la influencia culta de los centrosdocentes.Muñoz Garrigós (1986: 157) afirma:El seseo tiene una alta consideración en toda la zona, incluyendo la propia ciudad de Cartagena, pudiéndosepercibir incluso en personas cultas.También se detecta la aspiración de la h (jámago, jarapa, jaldares).3ª El habla de la comarca del Altiplano gira entorno a dos ciudades, Jumilla y Yecla.Hay un factor común que la distancia fuertemente de los usos lingüísticos de las demáscomarcas. En toda el área dialectal murciana se pierde la s final de los plurales, pero adiferencia de lo que ocurre en las restantes subzonas del dialecto, este fonema no se vetan afectado en posición implosiva interior, ni tampoco se observan los fenómenoscompensatorios en vocales y consonantes, generales en el ámbito dialectal murciano.Desde el punto de vista diastrático, este rasgo del habla queda por debajo del nivel culto,pudiéndose afirmar que esta comarca es la fronteriza entre la conservación y la pérdidade esta consonante. Asimismo se registra aquí otro rasgo meridional como es el truequede líquidas en posición implosiva, cuya frontera está algo más al norte. Con las hablasmanchegas coincide en sincopar el superlativo (al menos en Yecla). El límite orientalde esta comarca evidencia en alguna pedanía la penetración del valenciano; se trata detierras limítrofes con el municipio alicantino de El Pinoso. No se trata de resultado desituación histórica, sino motivado por hechos recientes, ya que son tierras de expansióndel citado municipio, de donde proceden las familias allí asentadas desde hace poco.4ª La comarca del Guadalentín incluye casi desde Totana hasta la frontera con eldialecto andaluz, más allá de los límites de la actual Región Murciana, teniendo comocentro de atracción la ciudad de Lorca. El rasgo fonético más destacado de la comarcaes la aspiración de la h, realizada como plena gutural j (jámago, jarapa, jurgar, jurgue,jurgonero y jardales). Por lo demás, esta subvariedad dialectal se prolonga por unaamplia franja de la provincia de Almería (Albox, Los Vélez, María, etc.), que formaparte de la Andalucía murciana. En cuanto al trueque de líquidas finales, se llega aquía una solución extrema, a la pérdida total (estierco, escrito así) o a una confusión con-s neutralizada (Cristobical, así escrito, por Cristobicas).5ª Dejamos para el final la zona noroccidental murciana, que presenta hablas localesbastante diversificadas entre sí, debido a la confluencia de colonizadores de diferentesorígenes. Se puede constatar mayor coincidencia lingüística con las tierras albaceteñas,sin que deje de notarse la influencia aragonesa, siendo muy escasa la presencia decatalanismos. Por haber estado sujetas a la misma jurisdicción de la Orden militar deSantiago, se detecta asimismo cierta homogeneidad dialectal entre esta comarca y lastierras serranas de Albacete (Hellín, Yeste, Nerpio), e incluso de Granada (Puebla deDon Fadrique, Huéscar) y de Jaén (Santiago de la Espada, Segura de la Sierra).«EL Afirma además la casi total ausencia de arcaísmosmorfológicos (truje), lo que tampoco es exacto. Tenemos documentado truje, vide,naide, como otros muchos vulgarismos comunes a toda la región. No se puedenmencionar como notas diferenciales de una subvariedad lingüística tales arcaísmos, hoyconsiderados vulgarismos, dado que sus isoglosas se extienden todavía por el anchomundo de la hispanofonía. Señalamos como característica más destacablede esta comarca el generalizado yeísmo, muy arraigado en todos los estratos sociales,incluido el rural; pero un yeísmo especial, reforzado, en casi toda la subzona con unrehilamiento típico, fácilmente perceptible.Después de esta somera descripción fonemática de las distintas subvariedades lingüísticasmurcianas, cumple explayarnos en los diferentes fenómenos del consonantismo y vocalismo. Elmayor empleo de estos casos se registra en los medios rurales, principalmente en las personasmayores. Nos limitamos a ejemplificar los metaplasmos.Metátesis: Grabiel, frábica, trempano, probe, pedricar, presona, sastifación, artijulio,presinarse, maniantal, nesecitar, cudiar, prejudicar, premitir, petril, pretal, grojeo,fastanma.Aféresis: Bastián, Polonia, bujero, lástico, nebro, tericia, chino, fatear, entera‘dentera’, salación ‘exhalación’, desipela, ucalipto, sípido ‘insípido’, píperamente,ecir, ejar, ocena.Síncopa: Jeromo, miaja, probalidá, cujón, crilla, agüeras, alreor, apretero, antiyer,gracis a Dios, alante, aguacil, apargate, desumerio, otavo, aonde.Apócope: Salva, ca, apendi, mu ‘muy’, atié ‘atiende’.Prótesis: Arrodear, amoto, ajeme, aposo, afoto, aluego, atopar, atorear, burraca,desaminar, desanchar, desapartar, desinquieto.Epéntesis: Jarcinto, Calistro, lenjos, muncho, mencha, nucla, toballa, diferiencia,ansa, cernacho, calluerzo, acimbuche.Paragoge: Sólo huéspede y rede.Ultracorrección: A veces se oyen: pasedo, menedo, sortedo, voluntada, la coñada‘coñac’. Igualmente, bóllega ‘fóllega’ y balsa ‘falsa’, singulares rehechos desde unlural supuestamente incorrecto (las fóllegas y las falsas).Equivalencia acústica (b=g): cobollo, adogar, adogue, bujero, agüelo, güeno, guelta.b=m: moñigo, moniato, abobinar ‘abominar’, bullir ‘mullir’;c=g: guchillo, guchara, gayao.Metatonía (cambio de acento prosódico): périto, méndigo, ávaro, cábida, epóca, ojala,ansio, paralís, analís.IV.2. Respuesta morfo-sintácticaFinalizamos este repaso general al habla murciana, indicando algunos rasgos morfológicosintácticos.Dado que estas notas gramaticales no son en rigor diferenciales, sino las mismas delespañol vulgar universal o similares, esto nos constriñe a mencionarlas a sobrepeine.Género: Masculinos: especie, chinche, amoto, arradio, porción, el cosa ése;Femeninos: canal, nácar, coñá, anís, azúcar, motocarro, alcíbar, mapa, pus,robín;Ambiguos: linde, fin, embuste, olor, helor, calor, color, sudor, mar, mugre,pringue, reúma.Cambio de desinencia: varios sustantivos femeninos toman la terminación masculina(riso), y otros además la marca plural con valor colectivo (ovejos, vacos y gallinos,judíos).Número (plural en -es): cafeses, pieses, parés, jabalises, alarises, moniquises, taraises,chamarises (de chamariz).Adjetivos: citemos: abrigo ‘que abriga’, imitado a ‘parecido’. Comparativos: másmayor o menor ‘aún mayor’ (de edad).Posesivo pleonástico (“su”): Su cuñado de Vd. o de ella; es la nieta de su madre deAntonio.Posesivos de parentesco (con elipsis general del nombre común de parentesco,sobrentendido por el contexto): mi Juan, mi Antonia (marido o mujer, hijo/a, etc, eincluso amigos íntimos).Pronombre personal: no se detecta desliz alguno de leísmo, laísmo o loísmo. Pero,ocurre la vulgar inversión me se/te se.Pronombre reflexivo (uso incorrecto de las formas sí y consigo, aplicadas a las trespersonas en singular y plural): He hecho una cosa mala consigo mismo. Os consoláisrepitiendo para sí.Pronombre relativo (vulgarismo y aragonesismo): cuálo, cuála.Verbo: ParadigmaPresente de indicativo (3ª en -ir se equipara a los de la 2ª en -er): subemos, subéis,partéis, dicemos, dicéis o decéis, venemos, venéis, salemos, saléis, seguéis, sintemos,vistemos, sufremos, discutemos, moréis ‘morís’; oyo (ni veo ni oyo).Pretérito imperfecto: Traiba y caiba, saliba, dicía, huyía.Pretérito indefinido (1ª en -ar): llegué, llegastes, llegó, lleguemos, llegastis,llegaron. Irregulares: dije, dijieron, bendició, bendicieron, conducieron, producieron,introducieron, redució, andé, andaron, truje, trujo, trujeron, trujieron, trajieron, vide,vido, fi ‘fui’.Futuro imperfecto (3ª en -ir, toma la vocal temática e, de los en -er): escriberé,suberé, suberá, pideré, pideremos, sirverá; trairé, trairá.Presente de subjuntivo: haiga, entriegue, oya, cayan ‘caigan’.Pretérito imperfecto: Dijiera , andara, trajiera, trujera. Se usa casi exclusivamentela forma -ra, pues la forma -es suena a redicho o a castellano pulido. Uso del pretéritofuera, por el auxiliar hubiera (Si me lo fueras dicho, no te fuera pasao eso).Imperativo: quítase Vd., Madre mía, dame usté eso (déme, sólo la gente fina),díceselo ‘díselo’ (en Andalucía, díseselo), veste, me dé usté, no pelearsos, andaveroso andaverse.Modo potencial (en lugar del pretérito imperfecto de indicativo): ¡cuánto le gustaríana tu padre los guíscanos! (=gustaban). Infinitivo: Juegar, añidir.Gerundio: Puniendo, riyendo (con y antihiática).Participio pasivo: Pudrido, pudrío. Intensivo: La vaca se pagó muy bien pagá.Participio-adjetivo activo (con doble desinencia): dependiente/a, fabricanta, peganta,chirreante, desplantante, menguantanta, trajinante, conversacionante, excepto las determinación invariable (comiente y consiente).Verbos auxiliares: Semos; amos por hemos. Habemos cinco=estamos o somos. Habery hacer impersonales se emplean en plural (hubieron muchos goles, hacían ya tresaños).Construcción elíptica: ¡Mariá! (exclamación apocopada en la que se elide Santísima).Yo, pa mí (tengo para mí), que te habías ido. Pué (ser) que venga. La policía, según (sedice), ha detenío al ladrón. Le había dicho (que) bajara y lo denunciara.Adverbios: Asina, aina, en contra mía (delante, detrás, encima). Más después o antes‘aún o todavía después’.Preposiciones: ca (Voy ca o en ca mi madre), de con (Vengo de con mi padre).Conjunciones: durante ‘mientras’ (Durante estaba en la mili); de que, así que‘enseguida que’ (De que comas, me avisas).Interjecciones.- ¡Ya que! y ¡así! ‘ojalá’ (¡ya que reventaras! ¡así te caiga un alero!¡Mariá!; interjección por traslación). Eufemismos en lugar de palabras tabú (puñema,puñeta, coñe/a, cortijo, piño, piña, leñe, léchugas).V. ¿QUÉ SE HABLA EN EL MURCIANO?Respuesta lexicológica — VocabularioLéxico murciano general y comarcalCoincidencias — Divergencias — ProcedenciasEs preciso subrayar que la diferencia esencial entre las hablas regionales y entre cada una de susrespectivas subáreas radica en el léxico o vocabulario. El uso de determinados vocablos, giros ylocuciones es a menudo la marca identificadora entre los habitantes de una comarca o de unpueblo. Intentaremos, pues, caracterizar las comarcas murcianas careando su propio y privativoléxico.A tal fin, vamos a establecer listas paralelas de vocablos que patentizan la diversidad delléxico, sobre todo entre la comarca del centro y la del noroeste, por ser las mejor conocidas pormí, puesto que nací en la pedanía de Guadalupe, cogollo de la Huerta de Murcia, y he vividomuchos años en Cehegín, corazón del NO. A mi juicio, son ambas zonas las más diferenciadas,primando la influencia catalana en el centro y la aragonesa en el NO.V.1. Coincidencias y divergencias léxicasDivido mi exposición en tres secciones, cuyo contenido extraigo de la parte inédita de mi tesisdoctoral. La primera se limita a enumerar una serie de voces, comunes a todos los hablantes dela región, y que han de reconocer como patrimoniales todos los murcianos, al margen devariaciones polimórficas y de variantes diatópicas y diastráticas. Las otras dos secciones, lasegunda y la tercera, se estructuran con largas listas de vocablos confrontados en tablas paralelas.La segunda ofrece las discrepancias léxicas comparativamente en tres columnas, a saber: la 1ªmuestra una selección de vocablos del NO murciano; la 2ª pone los vocablos equivalentes de otrascomarcas murcianas, especialmente, de las zonas de la Vega del Segura, y las de Cartagena y deLorca; y la 3ª trae la correspondiente voz española oficial o general. La sección terceracomplementa a la segunda, recogiendo numerosos términos privativos del NO, sin correlatoapropiado en la zona del Centro.V.1.a. Voces comunes murcianas, usadas en el Noroesteababol helorabonico lejaalcancil luego a luegoalmazara michirónavellana olivaazarbe oliverabaladre postizasboria raseracascaruja regomellochamada revolicaembolicar ra/rebiculadoeslapizarse tablachoesturrear tahullaV.1.b. Voces divergentes entre el Noroeste y el Centroabrú - albolllón - desagüaderoadogue - atoba - adobealatón - lirón - almezaalcaparra - tápena - alcaparraalzabara - pitera - pita, ágaveallarriba - cámara - piso altoaporracear - aporrear - golpearavellana - avellana fina - avellana redondabubilla - perputa, palputa - abubillabrisuelo - pésol, présol - guisantecenajo - cejo, cortao - precipiciocloca - llueca - cluecacolica - vale - breve descansocolorín - cabernera - jilguerocorona - alcabor - campana (horno)chepa - piñuelo - orujo (oliva)chirro - cherro - becerro, novilloejanatarse - encanarse - desgañitarseembainarse - encharcarse - inundarseempentar - apalancar, hirmar - apoyar, afirmarescavillo - picaza - azadillaesmestar - estriar - clasificarespejuelo - ventano - contraventanafalsa - salote, sostre - desván, cámarafanega de regadío - tahulla - 11 áreasgasón - tormo/tolmo - terróngrillo - sanagustín, charate - saltamontesgrillo cantor - grillo - grillohorca - horqueta - bieldohoyo - almajara - plantellastón - sisca - ciscamatapollo - bolaga - torviscomejer - abruzar, urzandear - mecermijera - cerriche - amor de hortelanomirasol - corona - girasolnecio - cancanoso - latoso, pesadopajarilla - melsa - bazopalodulce - regalicia - regalizpañalete - jaldares - faldonespillao - companaje - fiambrerayuela - coroneja, mariola - rayuelarechirvero - solanero - resisteroreluzángano - gusano de luz - luciérnagarelleno - morcón - embutido gruesorepelea - arrana - rebatiñarus, rebús - rebuche - rehús, desechotartera - llanda - asaderatorta frita, fritilla - biñuelo - buñueloV.1.c. Vocablos privativos del Noroesteabañales esmuirabercocarse esollisparseacandalarse espesoajorrar fóllegaalajú fornelalhucema güeñaalmenara guilopaalmorchón guinchaalmostrada guíscanoamanar herederoarjuma janglónarrumacar jarullobescambre maezaburraca maticarsecaballico mauroligocajonera molinadacallenca moriscocitara nequecobailas peluzchillariza petínchuchaina piepalizadesandariado pocinoejargolaero quebraollaenfenecido repisoengarbarse senequeentrapizar sobrusaesblandir trajamanderoesclate ventregadaeslanguidoV.2.Procedencias del léxico murcianoSon múltiples y dispares las fuentes del léxico murciano. Veamos algunos grupos de vocablos deindiscutible origen.Arcaísmos: Priesa, aína, fuiste(s), semos, haiga, contino, truje, vide, vido, naide, cuasi,cutio, dispierto, fuera parte, encomedio.Arabismos: es notable el número de arabismos presentes en el habla dialectal murciana:alarí (de alhairí), alazor, aletría, almarjal, alhábega (de alfábega), inda (anda, denda)‘hasta’, almará, Almarrá, tahulla, pararse (calco semántico), y las formas vulgaresempleadas por los moriscos, cualo, cuala, andé, andó, ¡ya que!, lleguemos (pretérito).Catalanismos: la proporción de catalanismos de las subzonas parangonadas es muysuperior en la del Centro y de la Costa, mientras que la del NO presenta mayor númerode aragonesismos. Ante la imposibilidad de citar todos los catalanismos y aragonesismosmurcianos, nos vemos obligados a dar un muestreo. Advertimos, curándonos en salud,que en algunos casos, es difícil averiguar si el vocablo es de procedencia catalana oaragonesa (los más expertos etimologistas, como Corominas, Alvar, G. Salvador, dudany vacilan en algunos casos, bajoca y boria entre otros), debido principalmente a quemuchos términos murcianos proceden del catalán occidental arcaico, muy afín alaragonés. Hay catalanismos generales murcianos, como majencar, llanda, traspol, arcode San Martín, gallete, canute, que también son patrimoniales en el NO. Sin embargo,otros, que se consideran típicos murcianos, como perputa/polputa, companaje,cabernera, bajoca o abruzar), se desconocen totalmente en el NO.Aragonesismos: el trabajo comparatista modélico del profesor Llorente Maldonadosobre Coincidencias léxicas entre Andalucía y Aragón arroja el balance siguiente: 60vocablos señalados y analizados en coincidencias léxicas tridialectales (Andalucía-Murcia-Aragón), más 25 en coincidencias bidialectales (Andalucía-Aragón). Este caudalse ha visto abundantemente incrementado gracias a mi VNOMu, que, además de llenarcon voces murcianas ese vacío, convirtiendo las 25 coincidencias bilaterales entrilaterales por medio de la conexión murciana, ha establecido 142 interconexionestrilaterales inéditas y 186 coincidencias bidialectales (Murcia-Aragón), asimismodesconocidas. Ejemplos de las 25 nuevas bilaterales, hoy ya trilaterales: aliaga, grillo.caballico, cloca, descubierto, postizas. Ejemplos de las 142 trilaterales nuevas: oraje,helor, cobula, cándalo, lleta, abercoque, panocha, esperfollar, rasera, abonico, etc.

SISTEMA VOCÁLICO

Diacrónicamente hablando, la pérdida de las consonantes en posición postvocálica tuvo importantes consecuencias en la formación del sistema vocálico murciano. Los finales de palabra históricos /aC, eC, oC/* se convirtieron en /æ, ε, כ/, y el mismo proceso vocálico se produjo en el interior de palabra en el caso de vocales ante consonantes asimiladas, lo que llevó a la formación de un sistema de ocho vocales. Otro rasgo muy peculiar del murciano es la armonía vocálica. Toda aparición de /æ, ε, כ/ en cualquier posición de la palabra implica que /aC, eC, oC/ no están permitidas en ninguna de las sílabas precedentes. Por ejemplo, mañana /ma'ñana/ versus mañanas /mæ'ñænæ/. Sin embargo, este proceso no afecta a las vocales /i/ y /u/. Este fenómeno de armonía vocálica sólo se da en dos lenguas en todo el mundo: el murciano y una lengua caucásica. Como hemos visto, a diferencia de lenguas como el castellano o el inglés (que en la mayoría de los casos forman el plural añadiendo /s/ al final de palabra), el murciano cambia la vocal final, de forma similar al italiano. En este sentido, podemos afirmar que los morfemas de número plural de los sustantivos y adjetivos murcianos son /æ, ε, i, כ, u/, para /a, e, i, o, u/ respectivamente. Sin embargo, el murciano va mucho más allá, ya que no sólo cambia la vocal final, sino que, por medio de la armonía vocálica, también se produce dicho cambio vocálico en todas las vocales precedentes. Las únicas vocales que se mantienen siempre son /i, u/. Por último, destacar que estos cambios de vocales finales son también los que determinan el número y la persona de los verbos. *C: Consonante.

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